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Nuestro ideario

 

La asociación Vigueses por la Libertad nace de la inquietud de un grupo de ciudadanos  ante la situación política española. Nos preocupa, en especial,  la transformación de algunas Comunidades Autónomas en “naciones” prácticamente soberanas, la concesión de privilegios a unas regiones frente a otras,   la quiebra del principio de igualdad ante la ley,  y el acoso a   los derechos y libertades individuales que proviene, sobre todo, de los poderes autonómicos de signo nacionalista. Nos alarma que se estén removiendo  los cimientos de la democracia   asentados en la Constitución de 1978 sin que se  consulte  al conjunto del pueblo español.  Y nos parece inadmisible que se nos haya embarcado en un proceso que no sabemos cómo puede acabar, pero que ya está sumiendo a este país en un clima de  inestabilidad e incertidumbre.

Uno de los motores de ese proceso son los partidos nacionalistas, que si bien son minoritarios en el conjunto de España,   están logrando  imponer  su voluntad a la mayoría  con la anuencia de un gobierno que debería defender los intereses comunes. Los nacionalismos, lejos de aceptar la autonomía que en su día reclamaron, se han servido  de ella para romper el consenso y trabajar en la destrucción de España como ámbito político común de actuación, legalidad, historia y convivencia. Las Autonomías, que  nacieron para descentralizar el Estado, han sido y son  utilizadas por ellos para atizar el odio contra España y los españoles a través de la enseñanza, los medios de comunicación, la cultura,  y cuantos otros instrumentos han tenido a su alcance. El resultado de su actuación está a la vista: allí donde gobiernan desde hace años, han empobrecido material y culturalmente a la sociedad.  

Frente a quienes  identifican como reaccionaria la unidad de los españoles  y  consideran progresistas las entidades  insolidarias e independientes con las que sueñan los nacionalistas, nosotros afirmamos que  la realidad es precisamente la contraria: la esencia del pensamiento reaccionario desde el Siglo XIX son esos sueños totalitarios que anteponen la supuesta patria a las personas y a sus libertades;  esos proyectos que acuden  a una Historia falseada como fuente mítica e inapelable del derecho,  oponiéndose así a los fundamentos democráticos de la sociedad moderna.

Hemos de decir que los dos grandes partidos nacionales no han  contrarrestado la labor disolvente de los nacionalismos. No sólo  han dejado en sus manos sectores fundamentales como la educación, sino que en muchas regiones se han sumado a la carrera por ser más nacionalistas que los nacionalistas.  En  Galicia, ambos partidos han estado de acuerdo en dedicar cantidades considerables de fondos públicos a cultivar los llamados “hechos diferenciales”, y  han apostado, en definitiva,  por alimentar la ficción de unos gallegos diferentes al resto de los españoles.  Ello ha dado lugar a una serie de artificios, como el hecho de que  las instituciones autonómicas  se hayan vuelto absolutamente monolingües,  cuando están al servicio de una sociedad bilingüe.

La política lingüística aplicada en Galicia constituye un motivo particular de inquietud.  Pues con ella se llega a conculcar el derecho individual de cada uno a utilizar la lengua de su elección y  se debilita ese valioso instrumento que es el idioma común que tenemos los españoles y los hispanoamericanos. En estos tiempos de globalización, competencia y migraciones masivas, los gobiernos autonómicos de nuestra tierra consagran sus mejores esfuerzos a cambiar el idioma que hablamos o escribimos. Ni Galicia ni los gallegos se lo pueden permitir.

Pensamos que el español debe considerarse tan lengua propia de Galicia como el gallego; defendemos el derecho a recibir enseñanza en lengua materna; apoyamos que se proteja el gallego, pero nos negamos a que se imponga; exigimos que nuestras instituciones sean bilingües; y siempre partiremos de este principio: quienes tienen derechos son las personas,  no las lenguas.

Ante el peligro de que los representantes políticos tomen nuevas decisiones lesivas para los ciudadanos, esta asociación se propone ser portavoz de los derechos individuales tantas veces atacados. Pues la libertad cuenta entre nosotros con muchos defensores teóricos, que la olvidan siempre en su práctica diaria. Vigueses por la Libertad intentará que no lo hagan.

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