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3 September 2008

Empresarios de Vigo critican la imposición lingüística

21:44 | Noticias | Escribe un comentario

El Club Financiero de Vigo, que agrupa a 300 empresas del área, ha hecho público un documento titulado “Política Lingüística: Una visión empresarial”, que alerta del retroceso  que supone para Galicia una política destinada a modificar los hábitos lingüísticos de los ciudadanos y a relegar o desterrar el idioma español de un número creciente de actividades y sectores.

Según los empresarios citados,  el hecho de que la comunidad gallega sea bilingüe debería ser una ventaja, y difícilmente se puede justificar que la preservación de una lengua -el gallego- pueda convertirse en una cortapisa para la competencia en otra -el español.

El estudio, aprobado por los socios del Club, muestra la inquietud que despierta en el  sector la nueva Ley del Comercio, que exige  que figuren  en gallego todos los formularios, la información pública y la rotulación exterior e interior de los 43.000 establecimientos de la comunidad autónima.

El presidente del CFV, Jaime Borrás, afirmó durante la presentación del dossier que tanto gallego como castellano deben “protegerse por igual” en Galicia, y pidió a los gobernantes que permitan la “libertad» a la hora de elegir el idioma de los centros escolares, en la documentación administrativa y también en los rótulos”.

El director gerente del Club Financiero, Jesús Bahíllo, militante del PSOE y parlamentario por la provincia de Pontevedra en el Congreso de los Diputados entre 1982 y 1989, recordó que hasta 2005 había una convivencia razonable entre castellano y gallego, pero ”que cambió radicalmente” tras las elecciones de 2005, que dieron lugar a un gobierno de coalición entre el PSOE y el BNG.

En su intervención afirmó que “es prácticamente imposible”  educar a un niño en español y también señaló las consecuencias que las exigencias lingüísticas acarrean en el mundo empresarial: la obligación de atender en gallego implica cambios en las plantillas laborales y pruebas de acceso; impide la contratación de profesionales de fuera; dificulta la participación en concursos públicos para las empresas que presentan documentación en castellano, y obstaculizan la internacionalización.

En el ámbito de la educación, los socios del Club Financiero proponen la libertad de elección del idioma y animan a seguir el modelo de otras comunidades bilingües (Gales o Finlandia), donde escogen la enseñanza en uno de los idiomas y se imparte el otro como materia obligatoria.

En el comercio, demandan que sean los empresarios y comerciantes quienes decidan en qué lengua prefieren anunciar sus productos o relacionarse con su clientela.

En la Administración, piden que se atiendan y contesten los escritos en la lengua en la que los ciudadanos se dirijan a éstas; y, respecto a la señalización oficial, reclaman que sea bilingüe gallego-español.